Enamoramiento y Realidad

Enamoramiento y Realidad

 

 

El amor es el estado en que el hombre ve las cosas,

más que en ningún otro, tal como no son

-Friedrich Nietzche

 

Si bien hablar sobre el “amor” hoy en día ya casi es una moda (mucho peor en el caso de supuestamente  “sentir” u “ofrecer” amor a otra persona) creo hay poca claridad respecto a dicho tema, por ende quisiera realizar un breve análisis sobre este desde una perspectiva psicológica el cual por lo menos en parte nos dé ciertos atisbos para ir “acercándonos” a conocer este concepto tan abstracto y que al mismo tiempo incide quiérase o no tan concretamente en nuestras vidas.

 

¿Es el amor una locura?

 

 

 

Lo primero y más común que se oye decir respecto al amor es que es una locura, por ende la persona enamorada estaría “loca” de amor por alguien, esta idea proviene exclusivamente de la época del romanticismo donde los poetas y/o trovadores hacían gala del amor y lo elevaban a un estado sublime el cual era tan profundo que hacía que las personas perdieran la cordura. Uno de sus máximos exponentes fue el poeta Henrich Heine, quien dijo lo siguiente: “Hablar de locura de amor es un pleonasmo; el amor en sí ya es una locura”

Ahora bien en términos estrictamente psicológicos el amor no se encuentra ligado a la “categoría” de locura, dado que en este estado (el de locura) existe lo que se llama una pérdida del juicio de realidad, (La persona loca como decimos comúnmente, perdió el juicio) esto quiere decir que la persona distorsiona grotescamente la realidad con ideas que son absurdas, apodícticas e incorregibles.

 

Ejemplo: A lo largo de la historia muchas veces han aparecido casos de personas que creen ser Cristo, ellos dicen ser la segunda venida, creen poder levitar, caminar sobre el agua, revivir a personas  (incluso algunos se suicidan prometiendo que resucitarán al tercer día) y a pesar de intentarlo y no lograr tener éxito lo siguen creyendo, esto es lo que se conoce como “delirio místico” y a las personas que padecen de él no se les puede convencer de lo contrario, está tan arraigada su creencia que incluso ellas convencen a otras personas de que lo que dicen es cierto.

Una persona así en términos estrictamente psiquiátricos es lo que se conoce como una persona loca.

 

 

¿Qué es el amor?

 

Si el amor no es una locura, ¿que es en términos psicológicos? En términos psicológicos el amor es una manía, la persona enamorada se encuentra en un estado maníaco de exaltación emocional, en el cual a diferencia de la locura no es el juicio de realidad el que se ve comprometido, sino más bien el sentido de realidad, esto quiere decir que si bien distorsiona la realidad, la distorsión no es tan grave como en el caso de la locura, ya que si bien puede creer o percibir algo, con reiteradas situaciones termina dándose cuenta de lo que la realidad con pruebas le demuestra.

Este estado maníaco se caracteriza por usar dos mecanismos de defensa, los cuales son la “idealización” y la “negación” en el primero (idealización)  se idealiza a la persona, por lo cual se resaltan sus características positivas, se cree prácticamente que es perfecta y en el segundo (negación) se niegan las características negativas, por lo cual no es raro que uno se sienta tan maravillado y extasiado con solo ver a la persona de la cual se está enamorado.

 

Desde el psicoanálisis, se habla de percibir a la persona (objeto) como un objeto “parcial” o un objeto “total”, la persona enamorada obviamente percibe al otro u otra, como un objeto parcial, ya que como dijimos anteriormente no logra verla en términos completos, solo ve una “parte” de esta, resaltando lo positivo y negando lo negativo. Sin embargo con el tiempo, cuando este estado maniaco va decayendo y los mecanismos de defensa se van desgastando, la realidad se va haciendo presente y la persona comienza a darse cuenta que el objeto de su amor, si tiene defectos, que comete errores, que se equivoca, etc. Y es recién ahí cuando comienza a percibirla como un objeto total y en donde muchas ocasiones se produce un desencanto hacia esta persona.

 

¿Por qué nos enamoramos?

 

 

Lo cierto es que tenemos una herencia filogenética a enamorarnos, una tendencia marcada en nuestro propio código genético como especie.

A medida que íbamos evolucionando fue aumentando el tamaño de nuestro cerebro, por lo cual la naturaleza tenía dos posibilidades respecto a la procreación y supervivencia de nuestra especie.

 

  1. Aumentaba el tamaño de las caderas de las mujeres, para que pudiera nacer una criatura con una cabeza “grande” un cerebro formado casi en su totalidad y por ende con cierto grado de autonomía desde un principio
  2. Dar a luz una criatura con una cabeza “pequeña” con un cerebro en desarrollo la cual habría que cuidar unos 4 años aproximadamente hasta que tuviese un nivel “mínimo” de autonomía.

La segunda fue la opción que eligió la evolución, y como al nacer somos criaturas desvalidas, necesitábamos de un padre y una madre que nos alimentaran, que nos cuidaran de los depredadores, que nos cuidaran del clima, etc por lo menos durante 3 o 4 años, hasta valernos hasta cierto nivel por nosotros mismos, ¿y cómo hacer para que estas dos personas que cuidarían de nosotros permanecieran juntas durante esta cantidad de tiempo ?

Pues a través de un mecanismo de exaltación emocional que nos permitiera idealizar al otro y maravillarnos ante su presencia, podemos decir que el amor es un mecanismo que surge de la evolución para asegurar la supervivencia y procreación de la especie, el cual antropológicamente hablando no dura mas allá de 3 a 4 años.

 

 

¿Se puede estar enamorado y al mismo tiempo ser infiel?

 

Para responder a esta pregunta creo hay que dejar algo claro, somos infieles por naturaleza, evolutivamente hablando el ser humano no está programado para satisfacer su vida sexual con una sola persona durante toda su vida, a lo mucho una parte de el puede “querer” “desear” “fantasear” o “aspirar” a eso en algún momento de su vida lo cual tampoco quiere decir que ese deseo lo tendrá para siempre.

Somos seres deseosos y el deseo es nómade, está siempre en movimiento, siempre desplazándose por lo cual si se satisface en un área, en un ámbito o si algo o alguien logra satisfacerlo en cualquier sector de nuestra vida (no solo el sexual) inmediatamente se mueve buscando otra fuente de satisfacción. Es como una flecha que apunta hacia una “necesidad” se cubrió esa necesidad e inmediatamente apunta hacia otra necesidad para ser cubierta, en este caso no solo puede cambiar la necesidad a cubrir si no también la fuente u objeto deseado.

 

Y ya que nuestra cultura moralmente nos exige el comprometernos con una sola persona durante toda la vida, la mediación entre nuestros mas profundos deseos y los imperativos que nos exige la sociedad, tal como muy bien nos lo explica el psicoanálisis, la realizan nuestros mecanismos de defensa, por lo cual no existe persona que no desee, no desear sería el equivalente a morir, lo que si existe son personas que “regulan” sus deseos y por ende sus “conductas” a través por ejemplo de la represión o la sublimación, y sin embargo a pesar de lograr hacerlo relativamente con éxito en el mejor de los casos, siempre quedará un monto de deseo acumulado.

 

Ahora, hay un tema muy importante para que se pueda dar la necesaria idealización en una relación de pareja, el cual es, el deseo sexual insatisfecho, ya que sin este simplemente no podré idealizar a mi pareja, ustedes de seguro han escuchado la historia del hombre que naufragó con una mujer en una isla, quedaron solos y la mujer era las más fea del barco, entonces el hombre pensó: “habiendo mujeres tan bellas en el barco justo me tocó la mas horrible” pero bueno a la semana ya comienza a darse cuenta que no está tan mal la mujer y luego la mira y dice: mmm si, la verdad igual tiene lo suyo, y  al mes ese deseo sexual le hace idealizarla así que pasa de encontrarla fea, a encontrarla cada vez mas “bella” y “atractiva” y al final no aguanta mas y termina teniendo sexo con ella como si ella fuera Megan Fox o Claudia Schieffer.

Este es justamente uno de los problemas que tienen las parejas infieles, ya que la pareja infiel, además de ser infiel, descarga su deseo sexual con otra persona que no es su pareja, entonces luego al encontrarse con su pareja ya no tiene la capacidad de idealizarla, lo cual le permite como ya dijimos verla mucho mas atractiva.

 

Por último decir que nadie llena completamente el deseo de nadie, somos seres que estamos en constante cambio, en un permanente devenir por lo cual lo que hoy tanto nos complace, lo que tan maravillados nos deja, el día de mañana puede que mas que maravillarnos sea un verdadero dolor de cabeza, además no olvidemos que un estimulo por muy placentero que sea cuando se repite muy a menudo en el tiempo comienza a disminuir su efecto, no debido a que el estimulo disminuye si no a que nuestro sistema nervioso comienza a adaptarse a este estimulo (se acostumbra) lo cual tarde o temprano nos llevará a buscar un nuevo estimulo  valga la redundancia que nos estimule, y así ocurre muchas veces con las relaciones amorosas.

 

Espero la información te haya servido de algo, te haya aclarado algunos procesos y que no te quedes como un nabo cuando a ti te pase, si tienes el conocimiento es tu responsabilidad utilizarlo.

Saludos!!!

 

Demian
-Lic. en Psicología/Coach Ontológico
/Ases Coach Chile

Rusty

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