Testimonios

Me di cuenta que los quilombos que yo pensaba que tenia con las mujeres no eran esos que yo pensaba…

Estaba teniendo quilombos en mi vida y no encontraba un rumbo, atrás había quedado la persona que era, decidí volver a tomar el control de mi vida, encontré a ASES por casualidad y decidí tomar el curso para ver si algo me ayudaba.

La primera noche que Salí con los chicos y conocí a rusty me di cuenta que los quilombos que yo pensaba que tenia con las mujeres no eran esos que yo pensaba , sino que iba mas allá de mis conocimientos, estaba totalmente cagado para encarar pero rusty me rompió las bolas para hacerlo, no sabía donde carajo me había metido, quería volver a mi casa a dormir pero después de un par de veces haciéndolo entendí que no es la gran cosa, así fui venciendo muchos miedos y otros con los que todavía peleo, la parte más difícil siempre es tomar acción pero una vez que se hace la puta cosa ya no hay vuelta atrás y uno se va sintiendo mas “hombre” y es una sensación que no se compara con nada, si confías en el proceso los resultados van a ser inminentes.

Si tuviese que resumir a ASES seria: dejar de mariconear y mover el orto. Gracias

Cesar M, 23 años, Buenos Aires 

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Aprendí a ser congruente con mi personalidad, superar la timidez o miedo a encarar, tanto mujeres como nuevos desafíos…

Cuando entre a Ases, era bastante antisocial y tenia actitudes que alejaban a las personas, se me dificultaba relacionarme y conocer mujeres. 

Hice el entrenamiento integral donde aprendi como acercarme e interactuar con ellas, mejorando mis aspectos negativos, no solo en mi vida personal, sino tambien en lo profesional.

Aprendí a ser congruente con mi personalidad, superar la timidez o miedo a encarar, tanto mujeres como nuevos desafíos.

Aprendí que para mejorar nuestras relaciones primero tenemos que cambiar nosotros por dentro, mejorar las cualidades que nos traban en cada aspecto de nuestras vidas. Y una vez que cambiamos por dentro, en el exterior se refleja automáticamente.

Martin, 27 años, Rosario

Ases me abrió la cabeza a la ahora de relacionarme de persona a persona y con las minas ahora ya no me molesta mostrarme tal cual soy…

Yo antes de entrar a Ases era muy cerrado complaciente, vivía con miedo y vergüenza de ser tal cual soy y expresarme con las personas, los trabajos, en especial las mujeres.

Ases me abrió la cabeza a la ahora de relacionarme de persona a persona y con las minas ahora ya no me molesta mostrarme tal cual soy. Con sus trabajos y prácticos me ayudo mucho en mi autoconfianza, ser yo mismo y ya no trato de encajar bien o quedar bien sino ser mas yo y pensar mas en mi que en los otros.

Ya no me importa tanto el que dirán. Ya no necesito chupar para hablar y encarar a una mina. Antes me costaba mucho hablar con una sin sentirme nervioso o incomodo. Me costaba encarar minas atractivas que me gustaran. Ya no soy tan reactivo tampoco. Ademas los ejercicios ayudan mucho a desinihibirte y en la auto confianza.

Flavio , 28 años, Córdoba

Empecé a vivir, en lugar de existir. Empecé a tener metas, en lugar de buscar un golpe de suerte…

Fui la persona que soñó con los ojos abiertos: el tímido chico que no habla con mujeres a las que adora. Tomándolo todo con calma, esperando que un milagro sucediera y de la noche a la mañana me convirtiera en un rockstar.

Me desvelaba pensando en si la chica de los cuentos vendría un día y me pediría salir. Escribía canciones para ganarme su amor, poesías e imaginaba los solos épicos de esas canciones. Y como la Rolling Stone lo señalaría como uno de los mejores solos en la historia. Toda la película…

Cuando me mude al suburbio donde vivo, la depresión me cayó encima. Culpaba a mi familia, por haber venido a la loma del orto. Los viajes para estar con mis amigos pasaron de ser de 15 min como mucho a hora, hora y media. No veía salida.

De mis amigos soñaba ser el que tiene las mujeres y era el que todos se burlaban. De las mujeres era el amigo. Estaba convencido de que no me había meado un elefante. Me había meado Ganesha.

Después de preguntarme porque la amiga rubia de ojos celestes que le pedía de capricho que solucionara mi vida, la chica del casamiento de mi amigo que me hablaba y luego no me contestaba, no me daban pelota mientras los demás tenían éxito, empezó a revisar material de seducción. Fui uno de los devotos del “quién miente más” y el las rutinas de valor.

Uno de mis compañeros de caza, me recomendó que sea yo mismo. Pero yo no era interesante, valiente o lindo. Eso me congelaba. Ahí entra Rusty: fui a comerme todo no tenía nada que perder, y en un finde cambio mí mirada sobre todo. En menos de un mes, estaba poniéndome íntimo en el camarín de un boliche con una rubia 10.

Empecé a vivir, en lugar de existir. Empecé a tener metas, en lugar de buscar un golpe de suerte. Empecé a ver oportunidades y a quitar lo que no sumaba. Gane amigos y compañeros de trayecto para mi vida. Fue como tragarme la pastilla roja. Me abrió los ojos y por primera vez veía como caían las líneas de la matrix. Y me di cuenta que todas las idioteces tipo “viví el momento”, “este es tu camino” y “vos podes ser lo que quieras”, eran verdad.

Rusty te enseña a jugar poker, en la vida, no solo en términos amorosos. Te da las herramientas y si las usas, te transformas.

Y no importa que cartas te toquen, ya lo sabes: vos sos el as.

Santiago M, 24 años, Rosario 

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