Identidad, Estatus y Comportamientos parásitos

Hola gente, paso a dejarles algo más sobre Juego Interno e Identidad, ya sea en un ámbito social o profesional, las dinámicas sociales están activas las veas o no, y entenderlas es la diferencia entre la efectividad y la racionalización de resultados no deseados…

Respecto a las interacciones con el sexo opuesto…si la atracción es estatus, entendamos el estatus…

¿Marketing personal o Identidad prostituida?

A menudo escuchamos frases hechas como ¨uno siempre está vendiéndose¨, y esto tiene su cuota de verdad, pero algo que asombra es que hacemos esto mas allá de lo consciente, y muchas veces de manera poco digna para nuestra identidad.

 

No es que en un contexto determinado, decidimos vender nuestra imagen, sino que en todo contexto lo hacemos por necesidad, inseguridades y miedos. Lo hacemos inconscientemente, y por si esto no fuera suficiente, vendemos una imagen falsa: no de lo que somos, no de lo mejor de nosotros, sino lo que queremos que piensen de nosotros.
La necesidad de captar la atención ajena es tan dominante, que las personas dejan de ocuparse de sus asuntos y dedican sus esfuerzos a perpetuar en la mente de sus interlocutores, la imagen que desean dar a estos últimos.

hienas

 

A continuación, expongo este comportamiento con el fin de comenzar a identificarlo no solo en otros, sino también en sí mismo y así dejar de depender de la validación externa.

 

Cómo detectar Comportamientos Parásitos

¨El oloroso de la sala es como el lento del grupo,

si no te das cuenta de quién es,

probablemente seas vos¨.

 

Detectar estos comportamientos, es equivalente a tener un buen olfato en una sala donde hay una o más personas con mal olor corporal. Las personas que son capaces de detectar el olor, comienzan a prestar atención y descubren de donde viene esta exótica peste y claro, si los dueños de estos olfatos privilegiados están juntos, posiblemente comenten sobre el mismo. Mientras lo hacen entre risas y gestos no gratos, echarían miradas furtivas al apestoso, y éste notaría que sus sabuesos identificaron que lleva un agresivo aroma no muy relajante. Esto por supuesto pondría incómodo a nuestro oloroso “amiguito”.

 

Quizás en alguna ocasión hemos sido el sabueso, quizás hemos sido el aromático blanco al que hoy llamamos cariñosamente apestoso, pero habiendo vivido aunque sea una o dos décadas, podríamos confiar en que muchas veces hemos estado en cada uno de los lados de esta dinámica, por lo que ya reconocemos el mal estar o vergüenza de ser detectados como el foco de la nebulosa pestilente (es decir, identificado como el ¨gusano¨). Así también, reconocemos a un apestoso incómodo que sabe que ha sido detectado y etiquetado mentalmente con grandes letras rojas que dicen: ¨Peligro Toxico¨.

 

Este caso mundano y no poco frecuente en la vida social, es análogo a detectar comportamientos parásitos. Y por razones de practicidad, vamos a trasladar los calificativos de sabueso y apestoso, con el fin de entender los paralelismos de esta analogía.

 

Cuando un individuo está haciendo uso de algún comportamiento parásito, y nota que alguien está observando lo que está haciendo, se siente igual de incómodo y presionado que el apestoso de nuestra analogía, y por consecuencia, va a tratar de alejarse de este sabueso que conoce su condición aromática.

 

chisme

 

La sola presencia de alguien que se da cuenta de este tipo de comportamientos débiles o necesitados, refleja la mentira, el exagerado histrionismo, o la insistencia en sus intentos de llamar la atención. Y esta mentira reflejada en el rostro del sabueso incomoda a los apestosos a niveles difíciles de soportar.

 

En consecuencia, el apestoso se enoja debido a que se ve presionado a cesar su ególatra show, y su creciente cólera hacia el sabueso (que lo único que hizo fue observarlo) se racionaliza de diferentes formas, dependiendo de las herramientas de nivel intelectual, educación, y potencial de autoengaño que tenga nuestro apestoso de turno.

 

El apestoso, sino es capaz de descubrir su propio patrón de comportamiento parásito, no va a entender la razón real de su ira y claro, depositaría toda la responsabilidad en el sabueso atribuyéndole diferentes cualidades negativas. Acá tenemos algunos ejemplos:

 

  • “Me parece que es una persona falsa”.
  • “No se ve como alguien honesto”.
  • “No sé que es, pero algo huele mal en el” (este es un tanto irónico).
  • “No me gusta su cara”.

 

Hasta algunas que se destacan por su falta de fundamento:

 

  • “Es una persona manipuladora”.
  • “Tiene una oreja mas chica que la otra”.
  • “Tiene una mirada que no me gusta nada”.
  • “Tiene dos caras”.
  • “Tiene mala onda”.
  • “Simplemente me cae mal, no sé por qué, ¡punto!”.

Y una infinita cantidad que varía según cada persona y los factores que intervienen en su proceso de racionalización. Aunque con el tiempo, podemos comenzar a anticipar cuál es su objeción racionalizada con solo observar sus patrones de comportamiento, uso del lenguaje, y sub comunicación, ya que existe una tendencia a usar clichés que se repiten, para catalogar a alguien que nos encoleriza y no sabemos por qué.

 

Así es como muchas personas se enojan con otras personas con la única razón de sus emociones de rechazo, envidia, resentimiento, sensación de haber sido rechazado, o necesidad de una pequeña venganza, pero como no son capaces de identificar, ni aceptar tales razones, inventan otras que son más acordes con el tipo de persona que creen ser o dicen ser (como las ya citadas anteriormente).

 

Las preguntas claves son: ¿Quién queremos ser? ¿Vamos a ser el sabueso o el apestoso? ¿Nos atreveremos a sincerarnos con nosotros mismos y admitir estos comportamientos con el fin de erradicarlos?

 

Afortunadamente, para nuestros olorosos y carentes amigos apestosos, la mayoría de la gente no es capaz de notar estos comportamientos hasta que se tornan muy obvios o descarados, lo que les da una vida útil de pestilencia bastante prolongada.

 

De hecho, al no haber suficiente gente con el olfato para detectarlos, prefieren simplemente alejarse del sabueso que le atormenta en ese determinado momento, en vez de asearse de una vez por todas.

 

Juzgan que es más económico el esfuerzo de alejarse de un sabueso, que cambiar sus patrones de comportamientos y empezar a cultivar su propio “Poder Personal” y estatus, en vez de confiar en la credulidad de los demás para que acepten el personaje que nos quieren hacer creer que son.

 

Y desde un punto de vista de gratificación instantánea (en contraste con los Beneficios a Largo Plazo): ¡están en lo cierto!, es más fácil evitar a unos pocos individuos que modificarse a sí mismo y proyectar su verdadero ser ante todos.

 

El problema aquí es el siguiente: cuando optamos por la estrategia de gratificación instantánea, nos sentimos bien en ese momento y nos sentimos a salvo, pero ese efecto no dura y a la larga es como tratar de llenar un pozo sin fondo, que cada vez necesita una cuota mayor de aprobación ajena para satisfacerse, lo cual es una efectiva y comprobada fórmula para la infelicidad y la insatisfacción (comprobada una y otra vez por millones de personas).

 

Si todavía hay alguna duda de los perjuicios que puede causar esto, imagínense que ocurriría si se toparan con un jefe sabueso: nos identificaría como el pequeño y rastrero gusano manipulador que somos, y esto obviamente va a repercutir en como evaluarán nuestro desempeño laboral, relaciones con los demás, y con el mismo jefe.

 

Otro escenario posible sería el de una pareja; dada la dinámica de status y dominancia existente en una pareja, la persona que exhibe comportamientos parásitos pronto seria identificada por la otra parte (primero notando acciones ¨raras¨), y ésta iría perdiendo respeto por el otro (al notar que su pareja no es la persona que parecía ser en la etapa de cortejo), lo cual llevaría inevitablemente a disputas más y más frecuentes. De la misma manera, la persona con “comportamientos parásitos” perdería la atracción por parte de la otra persona, generando mayor disconformidad con su pareja a medida que pase el tiempo.

 

En este caso, el tiempo es inversamente proporcional a la autoestima de la otra persona. Para el caso, cabe aclarar que terminar la relación no sería una decisión tomada lógicamente, sino procesos mentales, emocionales y químicos, que harían debilitar el lazo entre estas dos personas, y la atracción de una por otra.

 

Otro ejemplo de las repercusiones de estos comportamientos es el ámbito social. A medida que estos sujetos exhiben estos comportamientos, van perdiendo estatus dentro del grupo, y podemos notar como de a poco se van convirtiendo en el chivo expiatorio del grupo, cada vez menos respetados, menos tenidos en cuenta, menos solicitados (en todo sentido). Y esto es así, por mucho que queramos creer que somos buenos amigos, personas, samaritanos, etc.…, se da a nivel neurológico por defecto, al captar las sub comunicaciones de bajo estatus.

 

Nuestro SARA (Sistema de Activación Reticular Ascendente), el encargado de nuestra Percepción Selectiva, enfoca nuestra atención a lo que sea que tiene más valor en este escenario, llegando hasta no percibir visual o auditivamente a la persona de bajo estatus (ya que se produjo un efecto ¨túnel¨ sobre su atención, centrándola donde está lo más relevante en el momento para su cerebro).

 

En contraste, alineando nuestros actos, nuestras palabras, nuestros pensamientos, nuestras creencias, y nuestros valores, estamos frente a una identidad sólida, que naturalmente inspira confianza y seguridad, la seguridad de saber que hacemos las cosas con una línea de conducta y NO según nos es conveniente, cómodo o rápidamente gratificante.

 

El gusano es rey en tierra de lombrices

 

Debido a la impunidad de esta clase de comportamientos, las personas ya no invierten demasiada energía en sus coartadas, y ponen las excusas más groseras y evidentes mientras que la calidad de su comportamiento parásito deja mucho que desear. Sería equivalente a una garrapata que antes de subirse a su víctima, deja una gran marquesina con un mapa indicando donde va a instalarse, o lo anuncia con un megáfono.

 

Esto nos lleva a la siguiente pregunta:

 

Pero si se han hecho tan obvios esos comportamientos con el tiempo, ¿por qué no los pescan en “fraganti” más y más hasta que dejen de hacerlo, o al menos evolucionen sus técnicas?

 

Bueno, la respuesta asusta un poco.

 

Dado que nuestra cultura nos programa para entregar el Poder personal convirtiéndonos en personas débiles que buscan aprobación para sentirse mediocremente bien consigo mismas, la cantidad de personas que tienen estos patrones es abrumadoramente cercana a la cifra de: casi todo el mundo (si, no creas que vos no).

 

Hace que, si necesito desesperadamente hacerles ver a los demás que soy inteligente, voy a poner toda mi energía en eso, y no en exponer al gusano de al lado. De nuevo, vemos como la supervivencia tiene la prioridad de todos nuestros recursos, ya que según nuestra mente, reafirmar nuestra ¨identidad¨ es reafirmar nuestra realidad, y eso nos hace sentirnos a salvo más allá de que sea solo una ilusión.

 

También vemos en estos casos al Falso Samaritano, listo para defender a los gusanos con solo la débil esperanza de que, defendiendo al gusano en cuestión, este retribuirá el favor, o en otros casos, reivindica o defiende la actitud, porque reconoce que tiene esos mismo comportamientos, y si mi vecino es un gusano por hacerlo, lo más probable es que yo también, aunque si usted es un gusano, no se preocupe, el cerebro humano es especialista en inventar excusas, por absurdas que estas sean; y si usted pertenece al grupo de personas con estos comportamientos, ya debe tener mucha practica en inventar excusas y justificaciones para cada una de las ocasiones en que se arrastre hacia su objetivo de ¨quedar bien¨.

 

Después de todo, un gusano de edad adulta ha tenido cientos de miles de oportunidades de practicar sus inconsistentes y débiles excusas, y por si fuera poco, a medida que las personas de su entorno se resignan y dejan de exponerlo cuando lo hace, comienza a creer que es más creíble en sus actuaciones y sus excusas, lo cual lo hace más confiado en estos comportamientos, más relajado, mas incongruente, y más evidente.

 

Este sujeto que exhibe este comportamiento gusanil, no solo tiene como prioridad SU misión de ¨convencer a los demás de que es X¨, sino que ve una oportunidad en su gusanesco interlocutor para seguir haciéndolo mientras fingen interés en el tema de conversación.

 

Un parásito kamikaze

Existe una variante de sabueso, que si bien es apto para detectar estos comportamientos parásitos, tiene su muy común costado gusanesco, lo cual lo lleva a tratar de obtener aprobación como cualquier otro apestoso lo haría.

 

¿Que cómo lo hace? Simple, expone a los apestosos para demostrar su grado de inteligencia/astucia/viveza, o cualquiera que sea la cualidad que necesitan demostrar.

 

Por supuesto, un sujeto con este perfil no suele ser muy apreciado por la mayoría, ya que todos los apestosos lo esquivan para no ser expuestos, o no recordar lo que de algún modo saben que hacen, ya que eso no se sentiría bien. Además, de por sí emana su propia peste, ya que está obsesionado por generar reacciones que validen los valores que quiere demostrar, en este caso el de la habilidad de notar estos comportamientos parásitos.

 

Una vez más vemos como el ser humano no es tan inteligente como cree, impulsado por una emoción y tratando de engañarse a sí mismo (y a los demás, por supuesto) por gratificación instantánea sin un valor significativo.

 

Esa es la cuestión con las emociones, no están hechas para que seamos felices, están hechas para que sobrevivamos, por lo que muchas veces lo mejor para nosotros no nos satisface, y vice versa. En nuestros tiempos, para los cuales nuestros cerebros no están evolucionados aún, muchas veces nuestra mente cree que nos está ayudando, por que utiliza programas obsoletos que podrían ser efectivos en épocas antiguas quizás, pero hoy nos traen conflictos.

 

El mensaje aquí no es ¨las emociones son malas¨, sino que todo sería más fácil y más armónico si comenzáramos a tomar conciencia de nuestras emociones, y tomáramos nuestras decisiones basados en lo mejor para nosotros, y no en caprichos pasajeros.

 

Una Conspiración Pestilente

(Si vos no hablas de mi olor, yo no hablo del tuyo)

 

Supongamos que nuestro apestoso (A) trata de mostrar su supuesta inteligencia, y que en la conversación, hay un segundo apestoso (B) que se valida con ser ¨una persona de mente abierta¨, entonces, van a hablar de variados temas, con la diferencia de que uno va a dirigir la conversación a conclusiones, o complejas exposiciones de su sabiduría, mientras el otro se esforzaría por mostrar su ¨mente abierta¨, posiblemente generando teorías opcionales, dando aprobación a toda postura posible, porque según su comprensión populachesca del cliché de ¨tener una mente abierta¨, deben aceptar cualquier afirmación como válida, aunque esta sea hipócrita y contradiga a los ¨principios¨ del apestoso B, o incluso se contradiga a sí misma.

 

Para aclarar un poco el asunto de estos comportamientos predecibles, podemos citar a las ¨personas de mente abierta¨, que repiten incontables veces frases equivalentes a ¨es tu opinión y yo la respeto, pero…¨, cuando en realidad creen que es una idiotez, NO la respetan, y de hecho, están socavando la validez de la ¨opinión del otro¨.

 

Pero claro, por más que estén sugiriendo abiertamente que la opinión del otro es inmadura, infundada, inconsistente y en definitiva una estupidez, suponen que por verbalizar que respetan su opinión, este debe tomar eso e ignorar lo que en verdad está ocurriendo (otro ejemplo de incongruencias cotidianas), y de hecho lo hace, pero por dentro sus emociones hacen sentir el rechazo de alguien que está siendo subestimado, y en cierta forma ofendido (ya que este se identifica con su opinión de manera directa, y toma el hecho de que desestimen sus ideas como una desestimación hacia su propia persona).

 

Pero no lo demuestra porque sabe que quedaría en ridículo si reconoce que se ofendió por ¨tan poca cosa¨. En cambio, trata con fervor de ¨ganar¨ la discusión, a la vez que canaliza su enfado por otros medios, como críticas malintencionadas, bromas que tocan el ego, o simplemente van juntando rabia justificándola con alguna excusa.

 

Como vemos, una gran parte de las discusiones y conflictos, al final derivan en una lucha por ver quién desestabiliza emocionalmente al otro, en lugar de una discusión sobre conceptos, ideas o hechos concretos, se torna personal y desaparece cualquier rastro de objetividad que pudo haber antes.

 

Si acaso, al leer esto usted está tratando de excusarse de este grupo de personas, inventando justificaciones, puede parar e indefectiblemente usted también hace esto, a menos que haya hecho algún tipo de entrenamiento específicamente para este asunto; además, comenzar un entrenamiento no significa llegar a la meta, apurándose por ¨llegar¨ solo quemaría etapas y haría aún más inestable el poco resultado que puede haber tenido en este comienzo de entrenamiento (como se imaginará, no basta con cuatro o cinco meses de ejercitarse ¨de vez en cuando¨, es progresivo, pero visible en su progreso).

 

En este soso show de ¨quien demuestra ser mas X¨ (la X equivale al valor que quieren mostrar), el que saca primero la carta de ¨es tu opinión y yo la respeto¨, hace un jaque, obligando a que el otro se sienta comprometido en una posición pseudodiplomática de decir algo como ¨si, y yo también respeto la tuya…¨ o alguna falsedad similar (principio de reciprocidad- Robert Cialdini).

 

Claro, existen las persona que detectan esto y objetan, pero no abundan, y los que lo hacen, rara vez consiguen que su ¨ocupado¨ interlocutor lo entienda. Y decimos ocupado, porque en realidad no le interesa llegar a una nueva conclusión, aportar algo a la conversación, o iluminar a otros, solo le interesa demostrar el valor que quiere que los demás sepan/crean que él tiene, y su medio es hablar sobre el tema de turno, lo cual torna cualquier fiesta o reunión en una batalla por la atención/aprobación, en un grado u otro.

 

Y en medio de toda esta nube pestilente, los apestosos están cómodos por que, habiendo tantos haciendo lo mismo al mismo tiempo, nadie sabe de dónde viene el hedor ni tampoco les interesa, ya que sacan valor de estas dinámicas, sea en forma de estatus, o en forma de estados emocionales gratificantes.

 

En resumidas palabras, ignoran conscientemente la mentira y manipulación del otro, a cambio de una oportunidad de exponer su propia mentira y manipulación, en busca de validación, y estas oportunidades son las interacciones con personas acordes.

 

Por supuesto que estas personas parecen agradarse mutuamente, lo cual es natural, dado que se dan mutuamente la constante oportunidad de ¨demostrarle a alguien¨ lo cool que son. Pero así mismo estas relaciones no son muy honestas.

 

Ser o no ser (un gusano), he ahí el dilema

Para los que se estén preguntando ¿Qué tiene esto de malo?, les respondo con una pregunta:
¿Cómo te sentirías si supieras qué la persona en cuestión no pasa tiempo con vos por la calidad de persona que sos, por afinidad, ni por amistad, sino solo porque sos un ¨público que cree, o finge creer¨, y que le da la oportunidad para tratar los temas que necesita para mostrar todo lo que él está desesperado por mostrar que es, y así sentirse menos vacío?

 

En vez de sentirse bien cerca de tu compañía, solo se siente bien porque sos una oportunidad de demostrar a los demás que es gracioso/inteligente/de mente abierta/seguro/ganador/etc..

 

Gastaste tiempo, saliva, energía, y te involucraste en una conversación vacía (o hasta una relación entera), no para lo que creíste que estabas haciéndolo, sino por una manipulación inconsciente de este sujeto para tratar de demostrar algo a los demás.

 

Si tu respuesta fue algo como ¨no es para tanto¨, deberías replantearte estas preguntas que están inmediatamente relacionadas una con la otra:

 

  • ¿Cuán seguro estás de tus ideas?
  • ¿Cuánto vale tu tiempo?
  • ¿Cuán valioso sos vos?
  • ¿Tenes un interés sincero por superarte, o te conformas con las sobras de sentirte bien buscando validación de algo que no sos?

 

¿Querés ser congruente con tus valores, o te contentas con hacérselo creer a los que no pueden identificar tus comportamientos parásitos?

Y si todavía no estás entendiendo el punto, vamos a posicionarte del otro lado de la mesa.

¿Cómo te sentirías si descubrieras que la mayoría de tus conversaciones, interacciones, compras, hábitos, vicios, gustos personales, no son tuyos en realidad, solo los adoptaste para agradarle a otros?…

…Que la forma en que hablas y los patrones de comportamiento que tenes fueron probablemente en su mayoría adoptados en algún momento para no ser rechazado… (Esto está bien en su momento, en el que necesitamos adaptarnos, quizá en la infancia o adolescencia, pero para crear nuestra propia realidad, debemos dejar de vivir en reacción a las inseguridades, y desperdiciar energía en eso).

…Que para gustarte a vos mismo, necesitas antes que los demás gusten de vos.

ESO, no es quererte, es esperar que los demás te acepten primero, para conformarte con vos mismo, después de que alguna persona te dé su ¨visto bueno¨.

 

Quererte a vos mismo, o conformarte con vos mismo: ¿Que te suena mejor?

 

Y para los novicios en el tema, que creen que por que son pedantes o ¨creídos¨, están exentos, tenemos algo que no es exactamente una novedad:

 

La arrogancia y sus símiles, son solo un mecanismo de defensa para parchar inseguridades y que éstas no se noten.

 

Más allá de todas las excusas que se nos pueden ocurrir al leer cosas como éstas, si vivís haciendo cosas para los demás (tratar de agradarles, o que te acepten), es porque sin duda crees que todos y cada uno de ese grupo que se llama ¨los demás¨, es más importante, tiene más estatus, y merece más respeto que vos, y son más importantes que vos.

En contraste:

¿Cómo te sentirías si tuvieras la certeza de saber que elegiste tu look, tus amigos, los lugares que frecuentas, la marca de tu desodorante, y cada palabra y acción que sale de vos? Saber que la elegiste basándote en lo que te gusta, no en complacer a terceros, o extraños inclusive.
No intentamos promulgar ser antisocial, todo lo contrario: esperamos fomentar a elegir las interacciones que queremos tener, sabiendo que está ocurriendo, y no solo caer en necesidades que no nos van a satisfacer a fin de cuentas.

 

Respecto al entorno que te provee esa validación, en contraste con otro en el cual encontrarías personas más desarrolladas que vos, que te podrían brindar conocimiento, apoyo y nuevas realidades mejores.

 

¿Preferís tener una corona de papel, o mostrar y lucir unos grilletes de oro?
¿Ser el mejor de los peores, o el peor de los mejores?

 

El primero tiene un límite ya marcado, el segundo tiene un viaje de aprendizaje por delante, y probablemente ya está más adelantado que el primero.

 

Otra vez vemos la incongruencia entre lo que se dice y lo que se hace.

 

 

Como conclusión, me queda decirte que las personas auténticas, suelen ser aceptadas de muy buen agrado, y justamente debido a su autenticidad. Al no importarle lo que piensen de ellos, enfocan su energía en ser felices, hacer lo que les gusta, en cultivarse a sí mismos, para agradarse a sí mismos.

Quizá no todo el mundo ama a este tipo de personas, pero los que sí, realmente aprecian y admiran esa personalidad sincera y autónoma.

Una buena analogía es la del agua y el whisky.

A nadie le disgusta o asquea tomar agua, pero…

¿Cuánta gente has conocido que ABSOLUTAMENTE AMA EL AGUA?

¿QUE SE EMOCIONA AL TENER UN VASO DE LIQUIDA, INCOLORA, INOLORA Y SUAVE AGUA QUE MASAJEA TU GARGANTA HASTA QUE SENTÍS LA PLENITUD DE LA VIDA EN TU LARINGE?

¿Cuántos amigos te han dicho eufórica y apasionadamente…

¡¡¡HERMANO, ME ENCANTA EL AGUA, TENGO UNA COLECCIÓN DE AGUA DE DIFERENTES ORÍGENES!!! ¡¡¡AGUA DE MANANTIAL, MINERAL, OXIGENADA, AGUA RAS, AGUAS CLOACALES, ME FASCINA EL AGUA!!! ¡¡¡TENES QUE VENIR A MI CASA A VERLAS!!! ¿VAMOS? ¿VAMOS? ¿VAMOS?

 

Por otro lado, el whisky (como muchas otras cosas, y no necesariamente alcohol), tiene sus seguidores, y no a todo el mundo le gusta, pero hay colecciones, cosechas, eventos y son un tema de conversación de culto para sus adeptos.

 

¿Cuándo fue la última vez que te juntaste con un amigo a tomar agua?
¿Tenés alguna camiseta con una botella de agua?

 

NOTA: El agua es buena, es necesaria para tu cuerpo y no debería ser necesario escribir esto, no nos haremos responsables de personas que malinterpreten estas líneas y mueran deshidratados o con cirrosis por hacer régimen de whisky, este es material adulto y se espera que el sentido común prime sobre las exageraciones y especulaciones triviales.

Esta analogía habla de whisky, pero lo mismo ocurre con los gustos, deportes, hábitos, hobbies, etc. Y así también con las personas.

 

La gente admira a alguien que no pierde tiempo pensando si a los demás les agradará, hará gracia o disgustara X cosa, van por lo que quieren, punto.

 

Ser tibio y tratar de agradar a todo el mundo no te va a llevar muy lejos, estar demasiado ocupado en eso no te deja tiempo ni energía para conseguir lo que querés de la vida. Y lo peor, la extensión que tiene esto en tu vida es incalculable.

 

Puede manifestarse como miedo al fracaso, haciendo que te rindas fácilmente o incluso antes de comenzar algo, para no fallarle a las expectativas de los demás; miedo al éxito, evitando que logres tus objetivos por mucho que te esfuerces; intolerancia a la presión social, evitando que sobresalgas de cualquier forma, pese a tener habilidades o capacidades sobresalientes; miedo a la envidia, haciendo que intentes hacerte pasar por un mediocre cuando en realidad te esperaban grandes cosas, solo ¨para que no sean malos con vos¨; miedo al conflicto, haciendo que evites defender tus posturas y valores solo por miedo a ¨ya no agradarles más¨ o que se enojen con vos.

 

Todos estos mecanismos actúan predominantemente de manera subconsciente, y aunque no los veas, están ahí y podrían truncar tu éxito.

 

No voy a decirte que hacer pero puedo decirte mi postura al respecto, y esta es: si alguien se siente incomodo con tu aspecto que sobresale al de ellos, con que tomes acción, con que dirijas tu propia empresa, con que ganes más que ellos, con que hagas lo que quieras y no pidas permiso para ser vos mismo: ¡que se pudran! No necesitas gente así contaminando tu ecología mental, tu vida y tu entorno.

 

No me importa si es tu socio, compañero de trabajo, o “teté”, quien jugaba con vos a la comidita cuando eras chico, habla sinceramente con esa persona, y aclárale que esta causándote un daño a muchos niveles, posiblemente irreparable. Y si su cerebro no está lo suficientemente evolucionado para anteponer su afecto por vos, a sus propias inseguridades, ¿por qué tendrías que ponerlo a el/ella antes que tu futuro, felicidad, salud, etc.?

 

No es fácil, no es lindo, pero hay que sacar la basura.

 

¿O preferís envejecer mediocremente e inventar algún romanticismo retardado acerca de que “dejaste X oportunidad por fulano/a, todo por amor/amistad/etc.”?

 

¿O poner otras excusas que apenas te dejarían dormir en paz, hasta que mueras pensando en lo que no hiciste?

 

Alguien va a salir perjudicado, ya sea esa persona por perderte, o vos por seguir permitiendo que intoxique tu mente y tu vida. ¿O acaso preferís que ambos salgan perjudicados, causa de una relación en donde hay resentimientos y ninguno es feliz en compañía del otro?

 

Como ya dijimos, puede ser tu esposo/a, amigo/a, compañero/a, o incluso alguien de tu familia. Quizás no sea su intención consciente dañarte, pero lo hacen. Punto. Toma acción y no intentes poner más excusas.

 

¿Te parece duro? ¿Si no podes aguantar esto, como esperas aguantar los abusos e invasiones que se viven diariamente en la calle/trabajo/relaciones?

 

Soy gran partidario del pensamiento positivo, pero transformando las complicaciones en oportunidades, no te voy a decir que vas a salir a la calle y una nube rechoncha te va a llevar a Disney para comer algodón dulce con Mickey y sus amigos de dudosa sexualidad.

 

Pero vos podes aprovechar eso, míralo de manera positiva (pero no demasiado inocente) y TOMA TODOS LOS ¨PROBLEMAS¨ COMO UN DESAFÍO. Sabe que cada vez que superes una complicación, vas a estar más capacitado y afilado para la próxima, y así vas haciéndote cada vez un mejor vos mismo.

Es una realidad que no es Disney ahí afuera, pero cuando estás preparado para lidiar con todo tipo de complicaciones, manipulaciones, y vivís tus propias expectativas, comenzas a ver el mundo como un lugar mucho mas amistoso, y fácil de entender, en donde vas cruzándote con gente agradable y de calidad, y los demás sujetos dejan de ser una moneda corriente en nuestras vidas, y ya no vivimos a la defensiva, sino de una manera proactiva y asertiva, lo cual sin duda nos va a llevar a éxitos y grandes satisfacciones.

 

Quizás el universo sí conspire para que logres tus sueños, pero para conspirar se necesitan al menos dos, así que aprende a contar y hace algo, porque el universo solo ya debe estar cansado de regalarte oportunidades para que las arruines quedándote sentado esperando.

 

Chees!

Rusty

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